Tecnologías discontinuadas… pueden las empresas discontinuar una tecnología y perjudicar a los usuarios que ya las adquirieron?

¿Tienen las firmas de tecnología el derecho de declarar obsoletos aparatos que nos vendieron hace poco

Revolv ofrecía un servicio para controlar los dispositivos hogareños, pero tras ser adquirida por Google la plataforma fue desactivada; la decisión inició un debate en torno a las propuestas basadas en la conectividad de Internet de las Cosas

Miércoles 20 de abril de 2016
¿Cuándo es demasiado pronto para dejar de actualizar una tecnología?
¿Cuándo es demasiado pronto para dejar de actualizar una tecnología?.

La red de Transporte Rápido de la Bahía de San Francisco (Bart, según sus siglas en inglés) une San Francisco con ciudades cercanas, como Oakland y Berkley.

Funciona desde la década de 1970, pero actualmente, como muchos servicios de transporte del mundo, se enfrenta a la presión del crecimiento de la población y una infraestructura anticuada.

Por ello las autoridades están modernizando varias partes de la red y haciendo ajustes en los trenes.

Pero hay un problema. Algunas de las piezas que necesitan reemplazar están obsoletas.

Así que los ingenieros de Bart han debido recurrir a eBay para conseguir lo que necesitan. ¡A eBay!

“Es como tratar de mantener viva una computadora de 1980 hoy”, dice Richard Severo, quien habló con NBC.

“Cuando le pides a alguien que lo repare te miran y te dicen: ‘¡esto debería estar en un museo!'”.

Frustrante, sí, pero no sorprendente. Bart tiene 43 años. No tiene nada de raro que sus componentes ya no se fabriquen.

Pero, ¿cuándo es demasiado pronto para declarar una tecnología obsoleta?

Patas para arriba

Es una pregunta relevante para la compañía de termostatos Nest, que pertenece a la empresa matriz de Google, Alphabet. Esta está dando de baja su producto Revolv. Y los usuarios no están contentos.

Revolv es un pequeño dispositivo que se usa para controlar aparatos inteligentes de la casa, como los focos de luz o equipos de entretenimiento.

Con el artilugio puedes controlar y monitorizar el hogar usando una app desde donde sea que estés.

Fue parte de la campaña por hogares supermodernos y superconectados que las empresas de tecnología lanzaron hace algunos años para entusiasmar a los consumidores.

Revolv estaba disponible en el mercado para ser comprado hasta 2014

Revolv estaba disponible en el mercado para ser comprado hasta 2014.

 

Uno de los que se entusiasmó fue Arlo Gilbert, director ejecutivo de Televero, firma especialista en apps de salud, quien instaló Revolv en su casa.

Controlar toda su casa desde un sólo dispositivo es una “hermosa orquesta de tecnología del hogar” para Gilbert.

Pero la orquesta parará de tocar el 15 de mayo, cuando Nest apague el sistema de Revolv. Esto no sólo significa que nunca más será actualizado, sino que dejará de funcionar completamente.

“Mis luces de jardín dejarán de prenderse y apagarse, las de seguridad no reaccionarán ante el movimiento. Y eso gracias a una decisión consciente de Google/Nest”

Arlo Gilbert, usuario de Revolv

“Mi casa dejará de existir”, dice Gilbert.

“Mis luces de jardín dejarán de prenderse y apagarse, las de seguridad no reaccionarán ante el movimiento y mi sistema para disuadir a los ladrones cuando estoy de vacaciones no funcionará. Y eso gracias a una decisión consciente de Google/Nest”.

En constraste con las escasas y antiguas partes que los trabajadores Bart ha tenido que conseguir en eBay, Gilbert no está lidiando con un problema de antigüedad del material o de hardware de nicho. Revolv se vendía hasta septiembre de 2014.

¿Es aceptable? ¿Debería poder la compañía tomar una decisión como ésta, declarando un producto de US$300 inútil porque no le ve potencial lucrativo?

¿Es confiable la “Internet de las cosas” -denominación para la tecnología que permite tener el control en red de objetos físicos a través de softwares, sensores y una conectividad que permite recoger e intercambiar información-?

“No esperamos tener que tirar nuestros dispositivos a la basura sólo porque la firma que los vendió decide dejar de respaldarlos”, escribió Klint Finley en la revista Wired.

“Hasta que eso no cambie, la internet de las cosas seguirá siendo un sueño”.

¿Y si lo que apagan es tu heladera?

¿Es válido que una compañía simplemente descontinúe una tecnología cara porque no es rentable? Nest lo hará

¿Es válido que una compañía simplemente descontinúe una tecnología cara porque no es rentable? Nest lo hará.

Nest lo ve de la siguiente manera.

“Revolv fue un primer gran paso hacia un hogar conectado”, asegura en un comunicado.

“Pero creemos que ‘Works with Nest’ es una solución mejor y estamos redestinando los recursos a ese programa”.

La novedad es que ya no será es necesario un app o un dispositivo que coordine todo, sino comprar aparatos compatibles con Nest.

A los usuarios de Revolv les dijeron que llamaran a Nest lo antes posible para discutir sus opciones, que incluyen compensaciones. No está claro todavía si la compensación implicará la devolución total del dinero.

Pero las molestias a las que apunta Gilbert hacen que la manera en que Nest actuó sea aún más frustrante.

Adquirir un nuevo teléfono inteligente es relativamente simple, incluso es un proceso que se disfruta. Vas, eliges un aparato nuevo, importas lo que necesitas del antiguo y listo. Ya tienes un teléfono nuevo.

Pero, ¿vas a querer hacer lo mismo con electrodomésticos? No me imagino a nadie contando animadamente los días para que salga un nuevo modelo de refrigerador.

A diferencia del resto de la tecnología, los consumidores de objetos de la Internet de las cosas no quieren cambiar sus aparatos hasta que dejen de funcionar por viejos, no porque una compañía ya no se quiere hacer cargo de ellos.

¿Realmente era tuyo?

Entonces, ¿cuál es la alternativa?

No podemos forzar a las firmas a prometer que se hará cargo de sus productos hasta el final de los tiempos sólo para satisfacer a sus consumidores. Pero tampoco los consumidores deberían perder cuando la compañía deja de tener interés.

Quizá las firmas que venden aplicaciones deberían hacer un compromiso público sobre el servicio a futuro. Más allá de una simple garantía, una declaración de que ese dispositivo específico en el que te estás gastando un montón de dinero no será inhabilitado a la fuerza por el fabricante dentro de, digamos, cinco años.

Y por último, si nada de eso es posible, ¿qué tal si hacemos aparatos que no se vuelvan inútiles sólo porque el servicio que los sustenta es dado de baja?

Pero en el caso de Gilbert quizás habría que redefinir el concepto de “propiedad”.

Si Alphabet puede decidir eliminar uno de los aparatos que tienes en tu casa, ¿era realmente tuyo? Quizá ese aparato debería ser arrendado, no comprado, y su costo ajustado en concordancia.

Revolv nunca fue un producto demasiado exitoso. Por eso es que Nest lo sacó del mercado.

Pero es el principio lo que irrita a Gilbert y a otros.

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